
En este santuario de serenidad, los suaves tonos verdes susurran promesas de descanso. Cada detalle, desde las cortinas de terciopelo hasta los espejos dorados, evoca un lujo decadente. Pero, ¿acaso no es el verdadero lujo la ilusión de escapar, solo para encontrarse a uno mismo?
En este santuario de serenidad, los suaves tonos verdes susurran promesas de descanso. Cada detalle, desde las cortinas de terciopelo hasta los espejos dorados, evoca un lujo decadente. Pero, ¿acaso no es el verdadero lujo la ilusión de escapar, solo para encontrarse a uno mismo?